La mística de las noches europeas en Bilbao se tornó en tragedia deportiva este miércoles. El Athletic Club dijo adiós a la Champions League tras caer 2-3 frente al Sporting de Portugal, en un guión de esos que duelen más de la cuenta: con un gol de Alison Santos en el minuto 93, justo cuando «La Catedral» empujaba por el milagro en la última jugada del encuentro.
Un inicio eléctrico y un desenlace de infarto
El partido arrancó con el rugido de San Mamés a pleno pulmón. Apenas corría el minuto 2 cuando Oihan Sancet, aprovechando una asistencia de Rego, encendió la esperanza con un disparo ajustado. Sin embargo, la fragilidad defensiva que ha castigado al equipo este curso volvió a aparecer rápido; Diomande puso las tablas en el 11’ de un cabezazo inapelable.
No se amilanaron los de Valverde. Guruzeta, en estado de gracia continental, firmó su quinto tanto en esta edición tras una jugada de pillo que golpeó en el poste antes de entrar, evocando aquel mítico gol de Iñaki Williams ante el Barça. Pero la épica se torció tras el descanso.
La resistencia no fue suficiente
La salida del campo de Sancet por molestias físicas desdibujó al equipo. El Sporting aprovechó el bajón y Trincao puso el 2-2 con una acción de pura clase en el 62’. A partir de ahí, el choque se convirtió en un intercambio de golpes donde el Athletic, diezmado por las bajas pero sobrado de casta, buscó el gol de la clasificación hasta el último aliento.
En el descuento, con todo el equipo volcado tras un posible penalti no señalado sobre Selton, llegó la contra letal de los lisboetas que Alison Santos no perdonó.
A pesar de la eliminación, el Athletic se despide con la cabeza alta tras competir de tú a tú en un «grupo de la muerte».






