Ayer martes, 11 de agosto,el Ayuntamiento de Irun conmemoró el 90º aniversario de los fusilamientos de Pikoketa mediante un acto institucional de recuerdo y reconocimiento a las personas ejecutadas en 1936. La ceremonia tuvo lugar en el cementerio municipal de Blaia, donde se llevó a cabo una ofrenda de flores ante el panteón que custodia sus restos, finalizando con cinco minutos de silencio en memoria de los fallecidos.
La conmemoración contó con la presencia de la alcaldesa irundarra, Cristina Laborda, el delegado de Memoria Democrática, Gorka Álvarez, y representantes de las distintas corporaciones políticas del Consistorio, así como de familiares y colectivos de memoria histórica como la Asociación Republicana Irunesa Nicolás Guerendiain y Kepa Ordoki. Todos ellos recordaron los trágicos sucesos ocurridos el 11 de agosto de 1936, fecha en la que al menos una veintena de personas —incluyendo jóvenes de las Juventudes Comunicas y carabineros— fueron ejecutadas tras la toma del enclave por las tropas franquistas.
Los restos de las víctimas, entre las que se encontraban jóvenes de 16 y 18 años, permanecieron en una fosa común en paradero desconocido durante toda la dictadura. Fue a partir de 1976 cuando se promovió su búsqueda, logrando su localización dos años más tarde para ser exhumados y trasladados definitivamente al camposanto irundarra, donde desde 1978 se realiza este acto anual de reconocimiento.






