El envejecimiento poblacional en Gipuzkoa ha transformado la estructura demográfica y fiscal del territorio a lo largo del último decenio. Mientras que el padrón apenas se ha incrementado en 13.000 personas (un 1,8%), la franja de residentes de 65 años o más ha experimentado un crecimiento rozando el 20%, rebasando los 175.000 ciudadanos y constituyendo ya una cuarta parte de la población guipuzcoana. Este cambio de perfil se traslada de manera directa a los datos de la Seguridad Social: la nómina contributiva mensual ha pasado de 200,5 millones de euros en agosto de 2016 a 328,7 millones en el presente ejercicio, lo que supone un desembolso adicional de 128,2 millones cada mes.
La subida del gasto supera con creces el propio ritmo de crecimiento del número de prestaciones, que se ha expandido un 8,8% hasta alcanzar las 198.664 pagas. El factor determinante radica en el valor medio de las pensiones, que ha escalado hasta los 1.654,62 euros mensuales (frente a los 1.098,20 euros de hace diez años). Este incremento nominal del 50,7% refleja un progreso real cercano al 12% por encima de la inflación acumulada en Euskadi (del 34,5%). La entrada al retiro de las generaciones con mayores bases de cotización y carreras laborales consolidadas, unida a la revalorización de las cuantías, ha generado un efecto sustitución que encarece de forma progresiva el importe de las nuevas altas.
El protagonismo absoluto de esta evolución financiera recae sobre la modalidad de jubilación. En la actualidad se abonan 137.268 prestaciones de este tipo en el territorio —17.775 más que hace diez años—, contrarrestando el descenso registrado en el resto de categorías como viudedad o incapacidad permanente. Las prestaciones por retiro absorben ya el 77,5% de la factura contributiva global de Gipuzkoa (254,9 millones de euros mensuales), en una tendencia marcada por el arranque del retiro de la generación del ‘baby boom’ en una región con bases salariales superiores a la media nacional.






