El tejido empresarial vasco plantea un pacto de país para garantizar la competitividad y el bienestar

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Cinco de las principales entidades económicas y empresariales de Euskadi —Confebask, el Círculo de Empresarios Vascos, AFM, Elkargi y ASLE— han hecho pública una declaración institucional conjunta para reclamar una gran alianza social y política. La iniciativa busca articular una estrategia compartida a largo plazo que proteja el modelo industrial y los servicios públicos ante el impacto de las transformaciones globales y los condicionantes demográficos.

El documento advierte sobre la necesidad de tomar medidas para evitar la pérdida de peso relativo de Europa y Euskadi frente a economías como Estados Unidos y China en materia de productividad e inversión tecnológica, señalando que «Europa y Euskadi pierden peso relativo frente a EE UU y China en productividad, inversión tecnológica y generación de nuevas capacidades industriales». Asimismo, las organizaciones identifican riesgos internos como el envejecimiento poblacional, la falta de relevo generacional y las dificultades en el acceso a la vivienda, un factor que —según se subraya— «no solo limita la emancipación de nuestra juventud, sino que también dificulta la atracción de profesionales procedentes de otros territorios».

La propuesta pone también el foco en los retos estructurales del tejido productivo, entre los que figuran el reducido tamaño medio de las compañías, los costes energéticos, los desajustes en la oferta formativa y las elevadas tasas de absentismo laboral. Frente a estas barreras, los agentes económicos instan a fijar marcos normativos y fiscales estables que favorezcan la actividad productiva.

Tras la presentación del texto, que ya ha sido trasladado al Lehendakari Imanol Pradales y a su equipo económico, las entidades promotoras iniciarán una fase de contraste con instituciones, sindicatos, centros educativos y agentes sociales. El objetivo de este proceso es abrir vías de negociación y mesas de trabajo para definir medidas concretas que permitan consolidar un «pacto de futuro basado en la convicción de que la competitividad constituye el principal instrumento para garantizar el bienestar presente y futuro de las personas».