SATA Bank desata pesadilla en Malta

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“Ahorradores y empresarios viven malas experiencia tras el bloqueo de sus cuentas; muchos están considerando reubicar sus negocios en otro país”

La historia de la intervención de la Banca Privada d’Andorra (BPA) se repite, la misma estrategia, las mismas complicidades de autoridades corruptas, la misma estafa, solo que en este «thriller» los personajes se transfieren a otro escenario; la reciente intervención de SATA Bank en Malta, vuelve a afectar a miles de clientes que confiaron sus ahorros al banco maltés y a poner en el «ojo del huracán» a la banca internacional.

Luego que la Autoridad de Servicios Financieros de Malta (MFSA) decidiera iniciar una extraña inspección y auditoría al banco, en conjunto con la Unidad de Análisis de Inteligencia Financiera (FIAU), irresponsablemente fueron loqueados los fondos de sus clientes, muchos de ellos extranjeros, quienes empezaron a vivir una pesadilla financiera, debido a que la liberación de sus depósitos ha sido limitada hasta el día de hoy. Parece ser el gran negocio de los bancos transnacionales, ubicados en paraísos fiscales, y el único «lavadero» que nuevamente sale a flote, es el de «manos» por parte de los propietarios de la institución financiera.

El fraude ha sido mayúsculo que incluso la bloqueo detuvo todas las transacciones en vuelo antes de que llegaran a su destino final, mismas que ahora se mantienen en una cuenta de suspenso de SATA Bank o corresponsal del Banco, porque no se han podido reconocer esas transacciones «en tránsito» en los estados de cuenta del cliente.

Las cuentas en SATA Bank fueron bloqueadas por la MFSA, que nombró a Ernst and Young (EY) para administrar sus activos, sin importarle que violaba los derechos de los depositantes, porque a la fecha el banco no ha cumplido con todos los requisitos de capital y liquidez.

El amañado proceso de SATA Bank, requirió al principio que sus clientes verificaran su identidad y proporcionaran información adicional, así como otra cuenta con una entidad de crédito, de acuerdo a la legislación de la Unión Europea, para poder transferir sus fondos, sin embargo, han pasado más de tres meses y muchos clientes han quedado atrapados porque no tienen o no pudieron abrir una cuenta alternativa.

Desde el 24 de octubre del 2018, la MFSA ordenó al banco iniciar un proceso controlado para la devolución de los depósitos de los clientes, pero a la fecha, los supuestos controles y verificaciones se siguen evaluando. Desde entonces, los depositantes de SATA Bank que únicamente han tenido acceso de «solo visualizar» a los saldos de sus cuentas en línea -algunos ni siquiera han podido acceder a la banca por Internet-, esperan físicamente afuera de la sede de San Julián en un intento desesperado por averiguar qué pasará con su dinero.

Aunque en su página oficial asegura que el proceso de devolución de fondos se está haciendo, algunos clientes contactados desmienten esa versión; parece que solo tratan de ganar tiempo y que los únicos que les importa son los clientes corporativos que necesitan dinero por razones operativas. Como una medida cuestionable, SATA Bank intentó contactar esta semana a todos los clientes con saldos superiores a 50EUR, quienes deberán entregar al banco kilos de documentación, y solamente así expedirían los cheques para devolver sus depósitos a una cuenta alternativa.

«Nos comunicaremos con los clientes nuevamente si se requiere más documentación o cuando se hayan completado los controles», afirman en uno de sus últimos comunicados, lo que levanta sospechas de que no tienen ninguna intención de devolver los fondos a los clientes con celeridad.

Debido a esta experiencia muy mala con SATA Bank, que ha terminado con muchos negocios que sufrieron las consecuencias financieras inmediatas del bloqueo en todas las cuentas, varios empresarios están considerando reubicar sus negocios en otro país.

Un connotado empresario español afectado que prefiere permanecer en el anonimato, ha declarado: «No he hecho nada malo. Si el banco tiene problemas internos, no es justo que los clientes normales sufran; mi negocio solo sobrevive porque les expliqué la situación a mis clientes y ellos me entendieron», se lamenta.