España detectó el pasado año 13.800 posibles víctimas de trata y liberó a 133 de ellas

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Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado detectaron en 3.007 inspecciones administrativas de locales donde se ejerce la prostitución a 13.879 personas en riesgo de ser víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, liberaron a 133 mujeres que efectivamente lo eran y a otras 650 que estaban siendo explotadas sexualmente.

Según el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en estas operaciones se levantaron 215 atestados policiales, se desarticularon 42 organizaciones y grupos criminales y se produjo la detención de 471 personas de las que 152 lo fueron específicamente por trata de seres humanos con fines de explotación sexual y 319, por esa explotación propiamente La mayoría eran de Rumanía, España y Nigeria.

Durante el año pasado Policía y Guardia Civil liberaron a 133 víctimas de trata con fines de explotación sexual y a otras 650 que estaban sin haber sido tratadas, siendo explotadas sexualmente y de las que 22 eran menores de edad. El perfil más habitual era el de una mujer de nacionalidad rumana (21% de los casos) con una edad entre 23 y 27 años.

De acuerdo al balance presentado por el ministro, el año pasado se acometieron 4.321 inspecciones contra la trata de seres humanos con fines de explotación laboral en las que 10.832 personas fueron detectadas en una situación de riesgo, en un 28% de los casos, en el sector agrícola. Un total de 134 víctimas de este tipo de trata fueron liberadas, mientras otras 676 fueron libradas de la explotación laboral a la que estaban sometidas.

Se levantaron 187 atestados policiales, se desarticularon 15 organizaciones criminales y se detuvo a 79 personas, en su mayoría de Rumanía, Pakistán, Lituania y España, por trata con fines de explotación laboral y a otros 267, principalmente españoles, pero también rumanos, pakistaníes y chinos, por explotación directamente.

En su mayoría, las víctimas de trata para explotación laboral eran de Portugal, Rumanía y Lituania, siendo el perfil más frecuente el de un hombre entre 38 y 42 años y nacionalidad portuguesa. Entre las que sin ser tratadas, estaban siendo explotadas en un trabajo, el perfil que ha identificado Interior es el de una mujer de nacionalidad rumana y entre 28 y 32 años de edad, aunque la segunda nacionalidad más común era la española, seguida por la marroquí, la brasileña y la paraguaya.