El central de Durango, Unai Egiluz, se ha reincorporado hoy a la dinámica de grupo en Lezama tras superar una de las etapas más duras de su carrera deportiva. Desde que el pasado 30 de julio sufriera una grave rotura del ligamento cruzado en su rodilla derecha durante la pretemporada, el defensa ha trabajado en solitario para acortar los plazos de recuperación. Tras ser inscrito con el dorsal 13 en el pasado mercado invernal, Egiluz ha mostrado su felicidad por volver a sentirse futbolista, calificando su regreso a los entrenamientos como «un premio gordo» tras meses en los que incluso le costaba levantarse de la cama.
El camino hasta este punto no ha sido sencillo para el joven durangarra, cuyo futuro en el club dio un giro emocionante el pasado verano. Tras finalizar su cesión en el Mirandés, Egiluz no dudó en renovar con el Athletic, el equipo de su vida, rechazando cualquier otra opción para perseguir su sueño de triunfar en «La Catedral». A pesar de que el infortunio de la lesión llegó justo después de su firma, el central ha mantenido una mentalidad positiva y se muestra listo para convencer a Ernesto Valverde: «Cuando el míster me vea al 100%, que me meta en una convocatoria y me ponga», ha afirmado con ambición.
Respecto a la situación de la zaga rojiblanca, marcada por los problemas físicos durante toda la campaña, Egiluz ha alabado el nivel mostrado por sus compañeros y ha dado la bienvenida a la competencia interna. Para el de Durango, la vuelta de Yeray Álvarez a los entrenamientos es una gran noticia que refuerza la línea defensiva del equipo. Ahora, con el alta médica bajo el brazo, el defensa se centra en recuperar el ritmo de competición y demostrar su valía para formar parte activa de la plantilla, con la mirada puesta en el césped de San Mamés.






