El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aprovechado la sesión de control en el Congreso para lanzar un mensaje de conciliación hacia el PNV en un momento de evidente distanciamiento entre ambos socios. Ante las preguntas de la portavoz jeltzale, Maribel Vaquero, sobre la estabilidad de la legislatura y la actual aritmética parlamentaria, Sánchez ha subrayado su deseo de mantener la colaboración con la formación nacionalista asegurando que «por supuesto» que quiere compañía «y, además, buena compañía, como la del Partido Nacionalista Vasco»
Este gesto de acercamiento se produce en una semana marcada por el malestar en las filas del PNV, que recientemente suspendió una reunión prevista con el Ejecutivo central. El detonante de este desplante fue la difusión, por parte de los socialistas vascos, de una imagen de Aitor Esteban manipulada con inteligencia artificial, un acto que el partido calificó de «indecente». A este incidente se suma la reciente abstención de los jeltzales en el decreto de vivienda, lo que confirma un enfriamiento en las relaciones habituales de confianza.
Por su parte, Maribel Vaquero ha sido tajante al exigir al presidente un cambio de actitud, reclamando que se cuiden tanto el fondo como las formas si el Gobierno desea llegar al final de la legislatura con apoyos sólidos. La portavoz ha recordado que, aunque comparten el objetivo de frenar el avance de la extrema derecha, la relación debe basarse en el respeto mutuo. Tras el intercambio, queda en el aire si estas palabras de Sánchez servirán para reconducir el diálogo o si el bloque parlamentario seguirá condicionado por los últimos desencuentros.






