El Servicio de Investigación Criminal Territorial de Bizkaia de la Ertzaintza ha desarticulado una red dedicada a la falsificación de documentación de vehículos para ocultar a sus verdaderos propietarios y utilizarlos en la comisión de delitos contra el patrimonio. La investigación ha permitido imputar a cuatro personas —tres hombres de 40, 46 y 60 años y una mujer de 47 años— por falsedad en documento oficial y mercantil. Entre los investigados figuran dos gestores administrativos, considerados piezas clave en la estructura de la trama.
Las pesquisas se iniciaron a finales de 2025 tras la localización en Bizkaia de una furgoneta sustraída en Madrid. En el registro del vehículo, los agentes hallaron maquinaria robada valorada en unos 15.600 euros y un justificante provisional de cambio de titularidad a nombre de un tercero ajeno a la transacción. El análisis de los expedientes destapó un sistema ideado para registrar turismos y furgonetas a nombre de un testaferro —un hombre sin permiso de conducir que recibía unos 100 euros en efectivo por prestanza de identidad— con la colaboración de una gestoría encargada de emitir la documentación.
El grupo criminal, asentado en la Margo Izquierda, empleaba este método para dotar de apariencia legal a los medios de transporte y evitar su identificación en controles o en investigaciones tras cometer hurtos y robos, principalmente en empresas del entorno. Los agentes detectaron cerca de una veintena de vehículos vinculados a esta operativa, ocho de ellos con tramitaciones provisionales que nunca llegaron a formalizarse ante la Dirección General de Tráfico.
La Ertzaintza ha logrado asociar la flota intervenida con al menos 30 denuncias por sustracción de chatarra, materias primas y material industrial, cuyo valor conjunto alcanza los 165.000 euros. Las diligencias del caso ya se encuentran en el juzgado, si bien las fuerzas de seguridad mantienen la operación abierta ante la posibilidad de esclarecer nuevos hechos.






