Coincidiendo con la celebración hoy del Día Internacional de la Enfermería de Salud Mental, Osakidetza ha subrayado el desempeño crucial de estos profesionales en el acompañamiento y la humanización asistencial del colectivo con sufrimiento psíquico. Desde la red sanitaria pública han resaltado la consolidación de esta especialidad como un eje clave para salvaguardar la dignidad, la autonomía y la recuperación integral tanto de los pacientes como de sus entornos familiares.
En la actualidad, el servicio público vasco de salud dispone de 405 dotaciones de enfermería especializada en esta disciplina, repartidas en 222 puestos en Bizkaia, 116 en Álava y 67 en Gipuzkoa. Esta plantilla ha experimentado un crecimiento del 24,6% en los últimos cinco años, desarrollando sus labores asistenciales tanto en población adulta como infantojuvenil. Sus actuaciones abarcan dispositivos comunitarios —como centros de salud mental o seguimiento domiciliario— y áreas de hospitalización, además de extender su labor preventiva a los ámbitos laboral y educativo.
La subdirectora de Enfermería y Cuidados de Osakidetza, María López de Gámiz, ha recordado la naturaleza multidimensional de sus funciones, entre las que destacan la valoración clínica integral, el abordaje de situaciones de crisis o la prevención del suicidio. Este modelo de trabajo se alinea con la Estrategia de Salud Mental de Euskadi 2023-2028, priorizando una atención personalizada, el acompañamiento cercano y la eliminación del estigma social asociado a las patologías mentales.






