El derbi vasco en Ipurua parecía condenado al empate sin goles hasta que Daniela Agote, en el último suspiro del tiempo de descuento, desequilibró la balanza a favor del Athletic Club. En un duelo de máxima igualdad y pocas ocasiones claras, la delantera zurigorri aprovechó un servicio de Maite Valero para batir a Eunate Astralaga y dar a las leonas un triunfo agónico. Esta victoria supone un balón de oxígeno fundamental para el equipo de Jonathan Lerga antes del parón de selecciones, logrando además mantener su pleno de victorias en el feudo armero con tres triunfos consecutivos en sus últimas visitas.
La primera mitad transcurrió bajo un guion de respeto mutuo y excesiva prudencia. La SD Eibar se plantó con un bloque defensivo muy sólido, acumulando jugadoras por detrás del balón que anularon cualquier intento de progresión de Vilariño y Nevado por las bandas. El Athletic dominaba la posesión, pero era incapaz de traducir ese control en disparos entre los tres palos, dejando a ambas guardametas como meras espectadoras durante los primeros cuarenta y cinco minutos. El orden táctico de las locales desesperó por momentos a un conjunto bilbaíno que no encontraba la rendija necesaria en la muralla guipuzcoana.
Tras el descanso, Lerga agitó el banquillo dando entrada a Agote, Azkona y Amezaga para buscar más verticalidad. El movimiento surtió efecto y el Athletic logró embotellar a un Eibar que, pese al asedio, se mantenía ordenado en su área. El descuento, que se prolongó ocho minutos, fue un auténtico carrusel de emociones. Agote avisó primero con un mano a mano que Astralaga detuvo magistralmente con el pie, pero en la última jugada del choque, la fe de Valero al cazar un rechace permitió a la delantera empujar el balón a placer para desatar la locura en el banquillo visitante.
Estos tres puntos permiten al Athletic resetear y encarar con optimismo el tramo decisivo del curso tras un inicio de año complicado. Por su parte, la SD Eibar se queda con la miel en los labios tras un esfuerzo defensivo encomiable que se desmoronó en la jugada final por falta de contundencia. Las leonas aprovechan este impulso anímico para escalar posiciones en la tabla, demostrando que en el fútbol la insistencia suele tener premio, especialmente cuando se trata de un derbi donde la concentración debe mantenerse hasta que el colegiado señala el camino a los vestuarios.






