El Instituto Nacional de Estadística ha situado la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo en el 3,6 % durante el pasado mes de julio, lo que supone ajustar una décima al alza el dato provisional avanzado semanas atrás. La evolución respecto a junio refleja un incremento de cuatro décimas debido, en gran medida, al encarecimiento de la energía y de los combustibles. Por su parte, la inflación subyacente —que excluye del cálculo los alimentos no elaborados y los productos energéticos— se mantiene en el 3 %, una décima por encima de la marca del mes previo.
El sector del transporte ha sido uno de los principales motores de este repunte a causa del encarecimiento del carburante para vehículos particulares. En la comparativa anual, el diésel experimentó un notable incremento del 15,7 %, mientras que el coste de la gasolina se elevó un 7,3 %. Al haber sobrepasado el gasóleo el límite del 15 % estipulado por el Ejecutivo para hacer frente a la tensión energética, se activará de forma automática un ajuste fiscal en septiembre que elevará el descuento en el Impuesto sobre Hidrocarburos a 20 céntimos por litro para este combustible, manteniéndose la rebaja de 5 céntimos en el caso de la gasolina.
En el ámbito de la alimentación, los precios mostraron una tendencia a la moderación con un crecimiento interanual del 1,6 %, registrando la cifra más contenida desde finales de 2021. De hecho, en la variación mensual respecto a junio, el cesto de la compra experimentó un descenso del 0,7 % gracias a la bajada en hortalizas, patatas, frutas y frutos secos. Pese a este alivio general, determinados productos básicos continúan reflejando encarecimientos significativos, destacando las subidas de los huevos, que repuntan un 13,4 %, y de la carne de vacuno, con un alza cercana al 10 %.






