Avistan osos desnutridos en la Cordillera Cantábrica

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El Fondo para la Protección de Animales Salvajes, Fapas, ha detectado este verano la presencia de osos ”extremadamente delgados” y con ”síntomas de caquexia”.

En su opinión, unos meses muy secos que no han favorecido la alimentación natural de los osos, basada en insectos y consumo de frutas silvestres, puede ser la causa, pero también señala al Gobierno de Asturias como causante de los mismos, al insistir en la retirada sistemática de animales muertos en la naturaleza.

Especies importantes en la dieta alimenticia para el plantígrado, como son las cerezas, sufrieron un fuerte atraso en su maduración, lo que provocó la presencia de muchos daños de osos en colmenas. Los osos buscan en las colmenas alimento proteínico, que obtienen principalmente del consumo de las larvas de las colonias de abejas, aunque popularmente se consideran que el principal atractivo es la miel.

Un verano extremadamente seco no ha favorecido la alimentación natural de los osos, basada en la búsqueda de insectos y consumo de frutas silvestres. La productividad de un fruto de gran valor alimenticio como es el arándano ha tenido una productividad muy irregular, en especial en las áreas medias de los valles de montaña, donde esta fruta madura antes que en las zonas de alta montaña. Lo mismo ha sucedido con avellanos y moras silvestres que si bien tuvieron una gran floración en primavera, posteriormente la fructificación o ha sido muy escasa en muchas zonas, o los frutos apenas se han desarrollado a causa de la sequía.

Estas circunstancias generales de las condiciones climáticas sobre territorios donde habita el oso, condicionan tanto su estado físico como su comportamiento. Un comportamiento que en algunos ejemplares los lleva a la búsqueda de alimento en zonas de mayor intervención humana.

Pero la presencia de osos en zonas cercanas a humanos no es algo que responda a “desequilibrios” únicamente de la naturaleza. Fapas también señala al Gobierno de Asturias como causante de los mismos, al insistir en la retirada sistemática de los animales muertos en la naturaleza. Se trata de cadáveres que está comprobado científicamente que son parte de máxima importancia en la dieta alimenticia de los osos en determinados momentos de su biología y ecología, y que a través de su consumo obtienen proteína suficiente y reservas energéticas imprescindibles para una correcta evolución de su estado corporal, en especial las hembras acompañadas de crías.