España, líder europeo en el sector de productos eróticos

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El sector de los juguetes sexuales está en auge en España. Al menos eso es lo que se desprende un análisis realizado por SexPlace, la franquicia más grande del país, en el que se afirma que este sector aumentó más de un 75% en el año 2014.

De hecho, es muy raro encontrar alguna pareja que no haya visitado una tienda erótica online o presencialmente. La eliminación de tabúes también ha ayudado a su expansión. El impresionante aumento en la facturación del sector ha provocado que casi de inmediato este tipo de negocio se haya convertido en uno de los más rentables en la actualidad. De hecho, la caja no hace otra cosa que no sea aumentar.

Pero este hecho no se limita a la apertura de una tienda erótica online. Según el informe que ha realizado SexPlace, España es el país de la Unión Europea que más ha crecido, situándose directamente en el primer puesto en lo que se refiere a volumen total de facturación.

Sin embargo, este positivo dato en lo que se refiere al consumo y distribución de productos eróticos no se ve reflejado en la producción de los mismos, manteniéndose países como Holanda e Inglaterra a la cabeza en el territorio europeo.

Pese a ello, la buena salud de la que goza el sector erótico en el país ha provocado un aluvión de inversores, tanto nacionales como internacionales, interesados en entrar en un mercado que se encuentra de forma innegable en alza. Dentro de esta tendencia, la apertura de todo tipo de franquicia o establecimiento erótico online es la opción que más atención está suscitando.

Una de las razones que ha provocado este espectacular despegue es sin duda la pérdida de la vergüenza que solía acompañar a la adquisición de este tipo de productos. El anonimato que proporciona Internet ha resultado básico para conseguir un crecimiento imposible unos años atrás.

Pero no se trata únicamente de productos o juguetes, sino de toda una industria relacionada con el sexo, como por ejemplo la literatura erótica. La renovación y modernización de las tiendas físicas también ha ayudado a evitar la sensación de estar consumiendo algo “sórdido”. Estos establecimientos han dejado de ser lugares marginales para convertirse en algo normal y aceptados socialmente.